La vulnerabilidad de un mago se hace patente cuando agota su mana. Supongo que no es nada extraño, pero hace tiempo que no me sentía así. Supongo que, de nuevo, me estoy confiando en exceso. No puedo dejar de compararme con Lancel. Como acabó con todos esos engendros el solo cuando la batalla parecía perdida. Pero... tú también lo sientes ¿verdad? Hay algo oscuro en él. Hace tiempo que lo vengo observando en pequeños detalles. Casi causa un conflicto con los hombres lobo (como si no tuviésemos ya bastante).
Si que me sorprendió que se pudiese dialogar con ellos. Por las historias que cuenta Casell de estos parajes, no hubiese esperado que la situación se resolviese de esta manera. Me gustaría poder ganarme su confianza, aunque dudo de que tengan ellos demasiado interés en mantener relaciones con el mundo exterior.
En cualquier caso debo de restringir mi consumo de mana: Que si curación, que si glifos de parálisis, que si moldear la tierra,... no puedo permitirme tanto gasto, al menos por el momento,... He de confiar más en las habilidades de mis compañeros, aunque significa arriesgarnos en exceso al principio. Pero situaciones como la de la sala de la tumba no pueden repetirse. Confío en que Tarsius no vuelva a dejarse llevar por la codicia, que casi nos cuesta la vida a él y a mi. Aunque he de reconocer que en cierto sentido deseaba ver lo que podría ocurrir cuando cogiese dicho anillo.
Juro que estuve a punto dejar a mis compañeros. Si no fuese por que encontramos esos viales de mana, ahora no estaría en condiciones de seguir ayudando. Espero que al menos me permitan llegar hasta el final y descubrir quien es ese mago que anda jugando con engendros.
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