Aún estaba todo patas arriba, pero las cosas ya estaban tranquilas. Todo lo tranquilas que podían estar claro. Muchos de los lugareños tendrían pesadillas con el Bereskhan esa noche, los que no, las estaban teniendo ya. Ludwin se dirigía a ver a Elorn, cuando Casell se le acercó para hablar con él.
-Ludwin, ¿tienes un momento? Me gustaría hablar contigo acerca de lo que ha pasado. Quería darte las gracias por centrarme antes allí arriba en el muro. Supongo que me dejé llevar por el fragor de la batalla, y puede que incluso el espíritu de Berserker del enano. Lo cierto es que desde ese momento separé la mera lucha del deber y me centre en lo segundo. De nuevo gracias.
-Lo siento, no se lo que me pasó - su voz tenía un ligero toque avergonzado -. Luchaste bien, no se por qué actué así. Quizás estaba un poco frustrado por lo lento que iba con mi magia de curación.
-No pidas perdón, todos nos merecemos una voz de vez en cuando- esto último lo dijo entre risas -. Y, ¿lento? ¡Pero si no dabas a basto! Hiciste cuanto se podía hacer. Y lo otro que quería decirte es que, a pesar de que sé que puede que no tengamos tanta... como decirlo... camaradería o empatía como curiosamente tengo con el enano, quiero que sepas que te respeto como compañero. Nos has ayudado a todos a llegar hasta aquí, y aunque eso podemos decirlo de cada uno, personalmente de no ser por ti, ahora estaría muerto.
Ludwin parecía algo incómodo con la conversación, pero sobre todo, sorprendido.
-No soy muy dado a hablar, como Tarsius... Y menos mal con uno ya es suficiente- sonrió -, pero quería decirte que si algún día necesitas algo, y está en mi mano, ahí estaré para lo que quieras.
-Ya... yo tampoco soy muy dado a hablar. Agradezco tus palabras, y me alegro de estar con vosotros. He de admitir que entiendo más al enano que a ti, pero tu forma de actuar...- parecía que iba a decir algo, pero no encontraba las palabras -me parece digna de respeto.
-Todos hacemos lo que tenemos que hacer. Me alegra haber podido hablar contigo Ludwin.
Ambos retomaron sus respectivos camino a donde quiera que fueran, pero tras unos segundos Casell se dio la vuelta y le dijo a su compañero:
-¿Sabes? Mi padre me dijo una vez: "No existe la vergüenza en salir al campo de batalla, y acabar hecho polvo. La vergüenza viene si no te dejas tu mismo la piel en el.". A lo mejor no es el mejor símil del mundo, pero bueno, supongo que me entiedes ;). Además, aun nos queda mucho camino hasta Ostagar. La próxima vez, porque visto lo visto habrá próxima vez, todos lo haremos mejor. Buenas noches Ludwig.
Ludwin no dijo nada más, aunque parecía que las últimas palabras le habían dado fuerzas. Se quedó mirando mirando como Casell se alejaba, mientras reflexionaba. El resto de sus compañeros tenían más o menos intereses y objetivos, sin embargo Casell parecía tener ese halo de héroe desinteresado. Eso era algo que no entraba en los esquemas mentales de Ludwin. Desde luego lo tenía un poco despistado.
En una persona que acabase de conocer, su cinismo le haría pensar que era un rasgo de inmadurez, o que solo buscaba los laureles y el reconocimiento, incluso algunos intereses ocultos, pero con él sabía que no era así. Era una de las únicas personas realmente desinteresadas que conocía.
-Que extraño- pensó Ludwin, mientras retomaba su propio camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario