viernes, 29 de agosto de 2014

Tarsius, la leyenda

Me vi desde fuera del cuerpo, tenía una herida en la cabeza y el cuerpo cubierto de un líquido rojo, ¡oh Hacedor!, debía ser sangre, ¿acaso perdí la vida en una gloriosa batalla? Miré frente a mi y no había enemigos sólo una espesa niebla de ella emergió la figura de un anciano de ojos rasgados ataviado con ropas blancas.

-¿Quién eres?- pregunté
-No importa quien responde si no quien pregunta.
-Pero... eh, no sé quien eres.
-Soy el que tiene las respuestas.
-¿Estoy muerto? es eso y esto es una especie de cielo.
-Has de esperar para encontrar el camino.
-Mierda, lo sabía entonces estoy en el infierno, no si ya sabía yo...
-Para llegar al final has de ser como una sombra
-Pero...
-Sigilo, opaco a los ojos del enemigo, certero en el ataque.
-Pero quien eres por que me cuentas esto? ¿Te manda mi padre?
-Yo convertí a tu padre en un gran guerrero.
-Y dónde está
-Busca en tu interior, el va contigo
¿Y mi madre?
-El hombre recto consigue su fin si no se desvía
-Oye y ya que lo sabes todo, ves el futuro y eso ¿Cuántos hijos tendré?

La figura empezó a contar con los dedos y vi como un humo negro salía de su cabeza, en ese momento se desvaneció. Despierto empapado, ¿qué es esto? me he derramado un espeso brebaje rojo encima. La cabeza me va a estallar, me he dado un golpe tremendo en la cabeza, como pega este vino Chasind.

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