Por fin algo de tranquilidad. He de reconocerle a Tarsius que la civilización tiene sus ventajas. Al menos esta vez que no hemos sufrido asaltos ni nos hemos metido en problemas en Denerim como la anterior. Eso me ha permitido hacer muchas cosas que tenía pendientes. Ha sido una suerte dar con Genitivi. Parece justo la clase de persona que estaba buscando. Todavía puedo recordar su cara cuando le enseñé el vial con la sangre de dragón.
Además he conseguido hacerme con varios volúmenes interesantes. He de consultar con Auriel respecto al de cultura élfica, a medida que lo vaya leyendo. Ha sido un buen desembolso, pero creo que ha merecido la pena. Eso si, habrá que ver que pretende Lancel que compre, dado que prácticamente me he quedado sin dinero. Por suerte parece que Tarsius está dispuesto a echarme una mano. Lo cierto es que no me gusta tener que depender de objetos físicos, pero no voy a discutir con Lancel. Admito que pueden ser útiles para luchar, pero dejaré que el se encargue de estas cuestiones. Sigo sin confiar en él, pero merece la pena seguir ese dicho de "ten cerca a tus amigos, pero más cerca aún...".
En cualquier caso parece que pronto partiremos. Lamento la pérdida de Selyna en el grupo parecía una persona bastante razonable. Al menos ahora que la puedo comparar con su superior, ese tal "Duncan". Entiendo que no pueda darnos detalles de la misión, pero ese estilo de "id allí que es vuestra misión" no me va. Me hubiera bastado con que me dijese que era importante para los acontecimientos por venir, pero incluso eso se lo tuve que arrancar con dificultad. Si al final voy con ellos no es por que deje de preocuparme mi tierra, sino por que cualquiera vuelve a casa y le dice a mi tía que vuelvo para "ayudar". Lo que no haga el ejército (y mi tía) no lo voy a resolver yo.
En fin, esto me disuade cada vez más de unirme a los guardias grises. Lo lamento por el pobre Tarsius, que no se como ha acabado metido en ese lío.
La verdad es que no he visto demasiada "camaradería" en los guardias grises. Al menos por parte de los magos. A los enanos les voy cogiendo simpatía. No diré que sean muy respetuosos con la gente pero al menos uno se puede sentar con ellos, siempre que sea con una jarra de cerveza en la mano. He de reconocer que Ugwein nos salvó en el bosque de Brecillia. Puede que no apruebe el que pretendiese dejar atrás a los elfos, pero sin duda creo que es buena cosa que aquel mago de sangre no lograse el anillo que ansiaba. Cada vez tengo más reparos contra los magos de sangre, y Lancel no es una excepción. Debo de prepararme contra la magia.
En fin, mañana partiremos, supongo. El viaje promete ser interesante con Auriel para aprender sobre los elfos, y el proyecto que pretendo compartir con Genitivi. Aunque mucho me temo que lo que nos espera al final de este no va a ser demasiado agradable... incluso comparado con lo que ya hemos pasado.
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