Hemos puesto rumbo al oeste, hacia un destino incierto. El despertar de la ruina comienza a hacerse patente por los caminos, pero al menos viajamos en compañía de cuatro guardias grises.
Con todo, puedo denominar el viaje como agradable, incluso. Rescatamos a una pareja de comerciantes enanos de los engendros que seguían nuestra misma dirección. Parece que tenían mercancías interesantes, aunque quizás un poco fuera de nuestro alcance, incluso con el descuento que nos hicieron. A mi me interesó más la habilidad del hijo para trabajar con runas. Tiene problemas para socializar ("¿Enchantments?") pero creo que le caí bien. Estuvo enseñándome como hacer las runas, y creo que le hizo gracia mi capacidad para moldear la tierra, cuando trataba de imitar las suyas. Copié algunos de sus diseños aunque es un arte que aún no entiendo.
En cualquier caso parece que Lancel ya no está tan interesado en conseguirme un gran arma, lo cual agradezco. Se que probablemente fuese más efectivo usando objetos mágicos, pero mientras sea posible no quiero depender de ellos. Mi viejo bastón me da el servicio que necesito por el momento, y no llama la atención. También parece haberse olvidado del entrenamiento, y a decir verdad ahora paso más tiempo con Auriel que con él, algo de lo que no me quejaré.
Estoy aprendiendo bastante sobre los elfos con ella, sobre algunas magias que desconocía, y sobre plantas y naturaleza, que estoy tratando de buscar para llevárselas a Genitivi. Hace poco me enteré de que ella era maga del círculo, lo cual me sorprendió, pues había dado por supuesto que pasó toda su vida entre los dalishianos. Su magia es poderosa, más que la de Lancel incluso (lo cual parece no gustarle mucho a él), pero ella no parece ser muy consciente de esto. Supongo que la magia de un custodio debe de ser tan impresionante que le hace minusvalorar sus propias capacidades.
Eso si, es impresionante verla comer ahora. No se que les hacen a los guardias grises pero parece que necesitan el doble o el triple de comida ahora. Aún así Ugwein sigue pareciendo ser quien más come (y bebe), no se si por que se siente desafiado ante el nuevo apetito de los demás, o por que hasta ahora se estaba conteniendo. El caso es que las provisiones de la posada me están durando mucho más de lo que esperaba.
Pero más allá de estas situaciones tranquilas, parece que cuanto más nos acercamos a las montañas, más oscura se torna la noche. Los dos últimos días hemos recibido ataques mientras dormíamos. Por suerte Casell decidió repartir los turnos de guardia entre los guardias grises, y estos detectan a los engendros con la suficiente antelación. Lancel sigue siendo tan mortífero como siempre, aunque Auriel no se le queda atrás. Esto ha llevado a ciertos roces entre ambos en donde lo más problemático fue un ataque de Auriel que nos cogió a todos por en medio. Los demás lo disculpamos por su inexperiencia, pero Lancel no tuvo mejor idea que vengarse con su magia de sangre. Está recorriendo un camino peligroso.
Lo siento por ella. Parece sentirse muy afligida cada vez que comete un error. Pero lo cierto es que es una importante adición al grupo. No solo tiene gran poder de ataque sino también habilidades de sanación, lo cual agradezco teniendo en cuenta que no será la primera vez que requiero de la asistencia de otros compañeros.
Y lo vamos a necesitar, creo, ahora que nos adentramos en la fortaleza de los guardias grises sin saber lo que nos espera.
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